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3/9/16

Chulilla Maravilla

Hui he tornat a fer la ruta de Chulilla Maravilla que em va passar l'any passat Polo. Però amb l'inestimable companyia de Carlos que li tenia moltes ganes. Com la seua crónica es molt bona..... m'espere per a copiar-la.

Rafel le debo infinidad de grandes rutas y momentos, teniendo la Bikerent como el culmen de todos ellos, una ruta que guardo en un rinconcito de mi corazón y que refresco de tanto en tanto con las fotos de aquel día. Volveremos a repetirla, pronto, y seguirá siendo la mejor, pero hoy le ha salido un gran rival.

Y es que nos plantamos Rafa y yo en Chulilla a poco más de las nueve de la mañana para iniciar el recorrido, mano a mano, pensábamos ser alguno más pero, como el otoño, se nos fueron cayendo las hojas una tras otra, al albor de una serie de circunstancias que hizo que no pudiera venir nadie más. En fin, pocos pero buenos, avanzadilla hacia una nueva incursión en momento más propicio, que ahora estoy seguro, habrá.

Porque así es Rafa, me lo llevo a Benidorm a hacer el trío de ases en Sierra Cortina, donde acaba muy justo físicamente y tampoco acaba de disfrutar de las trialeras por su excesiva piedra y desnivel…. y se venga trayéndome a Chulilla. Es lo que tiene la buena gente, no tiene maldad ni para hacer una encerrona, hace el bien hasta cuando quiere putear.

Ya solo el lugar donde aparcamos el coche te da una idea de lo que vas a encontrar, un mirador en las afueras de la localidad, donde el blanco pueblo se ve increíblemente bonito e inclinado, los abueletes del lugar seguro que le dan una buena lección a más de un senderista o biker, si se ponen, menudas piernas deben tener. Se ve también la salida de un barranco que bordea Chulilla, es el que te lleva al Charco Azul, que vimos más tarde desde lo alto y que posiblemente visitemos la próxima vez.


Salimos en dirección al pueblo, atravesándolo y dando fe de las buenas rampas que tiene, con calles muy estrechas y enrevesadas en las que cuesta saber hacia dónde hay que ir. Pasamos por la plaza del pueblo con su tradicional ayuntamiento y, a partir de ahí, solo es seguir la carretera que te lleva fuera, cogiendo un pequeño tramo de asfalto que sueltas rápidamente a la izquierda, comenzando la fiesta por todo la alto.

Rafa no va con rodeos ni con preámbulos, va directo al grano, a lo mejor…. ¿Saben de pequeños que nos dejábamos lo mejor para el último bocado, cuando ya estaba frio? Pues Rafa se lo tomaba lo primero, cuando todavía quemaba. 

Y es que comenzamos con la senda de Los Calderones, que transcurre en paralelo al rio Turia en un tramo en el que dibuja una hoz preciosa que vamos siguiendo, primero por arriba del formidable cañón....

......después por debajo, junto al rio.


Son menos de tres kilómetros y tardamos cuarenta y cinco minutos en hacerla, no porque fuera difícil, sino porque no se pueden dar dos pasos sin echar una foto. No olviden ir con tarjetas y baterías de repuesto, falta les harán.

Es increíble, no hay palabras para describir esa senda, y mira que tiene muchas el diccionario, pero ninguna le hace justicia. Hay que estar allí para verlo. Por las fotos os podréis hacer una leve idea pero ni os acercaréis a cómo es hasta que no vayáis. Nunca hice senda más bonita, difícilmente encuentre algo parecido nunca, puede parecer triste pero me encantaría borrarla de mi memoria para volver a tener la misma sensación cuando vuelva.

Como decía, comenzamos bordeando el cañón por arriba, en una senda muy buena y ciclable salvo en algún corto tramo puntual, estando lleno de miradores para disfrutar del paisaje. Rodeas la hoz que hace el rio y desciendes “a los infiernos” a través de unas escaleras que ríete de intentar bajarlas sobre la bici, son muy estrechas, con una inclinación muy bestia y curvas imposibles. Pues eso, bici al hombro. BMX como dice Rafa (Bici al Muscle Xtrem).

Llegar abajo y quedarte con la boca abierta es todo uno, porque acabas en un puente colgante de madera justo en medio del cañón, unos metros por encima del Turia, con unas paredes fastuosas a cada lado que apenas dejan pasar la luz del sol. Tremendo.


Cruzamos el puente, pasamos al otro lado para seguir descendiendo hasta el mismo rio, por unas escaleras estrechísimas en las que apenas pasas con la bici. Una vez junto al rio, vuelves a cruzar al lado original por otro puente colgante y comienza el tramo ciclable. Desde el inicio de las escaleras hasta aquí, se hace a pie.


Ahora transcurrimos por una senda que va junto al rio y por dentro del cañón, alucinante, tanto paisajísticamente hablando como desde el punto de vista del biker, puesto que está salpicada de cortos tramos técnicos, casi siempre en subida, que te van entonando; se pueden pasar casi todos. Rafa y yo hacemos relevos con las fotos porque el lugar es increíblemente bonito, llegando incluso a pasar por un corto tramo por debajo de una roca que te corta el habla.

Finalmente, termina el tramo y sales a una carreterita que pasa por un bonito puente que te devuelve a la margen izquierda que ya no vuelves a abandonar, ya en camino del embalse de Loriguilla, cuya presa vemos a nuestra derecha. Finaliza un tramo mágico que siempre llevaré en mi corazón, con cierta tristeza porque esto no imagino cómo se puede mejorar.

Seguimos la carreterita en ascenso, remontando a través de un constante curveo hacia la parte superior de la presa, donde está el embalse, abandonándola por una pista que continua subiendo poco a poco, digamos que en dirección de vuelta a Chulilla pero por el otro lado del rio. Continuamos y, de repente, aparece el embalse a nuestras espaldas, grande pero notándose que no está en su esplendor, la sequía va llegando hasta donde no debería.

A partir de aquí, vamos en dirección a Sot de Chera, donde tenemos previsto baño y almuerzo, siguiendo una serie de pistas en ascenso que nos acercan al objetivo, el lugar es bonito, rodeado de montañas, las pistas sencillas, con alguna buena rampa pero siempre ciclables. Lo único complejo es seguir bien el track, sin cambiar el sentido, puesto que tiene tres bucles y es importante no confundir el sentido de cada uno. 

Rafa y yo somos bikers de la vieja escuela, con aquellos Garmin Etrex de los primeros que se utilizaron en las bicis. Los GPS de hoy en día te avisan cuando te sales de la ruta y te indican el sentido de los bucles, a nosotros nos tendrían que catalogar como bikpsters por nuestro gusto por lo vintage, por las cosas antiguas…..y a lo mejor también por el gusto a dejarnos las “perras” en el bolsillo!!! Tacaños nos llamaría más de uno.

Una vez finalizada la subida, solo queda el Topabajo hacia Sot de Chera, por la senda del guerrero de Sot, según la Penya “el Cuc”. Es un tramo de un kilómetro muy divertido, con piedra y un toquecillo técnico chulo y asequible para casi todo el mundo. No tendríamos problemas en los Mataos con ella.

Sí que los tendríamos en un cortísimo tramo posterior de trescientos metros muy exigente, técnicamente hablando, pero que se puede evitar fácilmente bajando por una pista cementada. El tramo corto tiene lo peor en el inicio y el final, una entrada complicada, muy estrecha y con roca saliente a la izquierda que me hizo dejarlo para otro día, el final se inicia con una curva cerradísima que habría que tomar levantando rueda trasera para disfrute de los seguidores de la técnica eslovena. En cuatro días ya lo hace Ricardo, entrenándola está…

Salimos a la carretera de Sot de Chera, bajando al pueblo por sus calles, también con fuerte pendiente, acabando en el rio, donde se han habilitado unas zonas para el baño. Nos metemos por una senda buscando un poco de intimidad para ponernos los bañadores, nos cambiamos y al agua !!! 

Algo debí sospechar en cuanto vi a un hombre junto a un desfibrilador pero, con esa agua tan clara a mis pies, no tenía neuronas libres para pensar en nada más. Cuando reparas en ello, ya es tarde y estás con el agua al cuello, y es que los osos polares no se bañan en agua más fría, meterían un dedo de sus patas delanteras y se lo pensarían dos veces antes de tirarse.

Espero que el hombre tenga buena vista porque no podrías pedir el desfibrilador ni queriendo, entras en un estado de shock térmico que te impide hablar, solo tiritar…. y pídele ayuda a Rafa, que está a mi lado igual que yo.
 

Salimos a toda pastilla, habiendo desaparecido todo rastro de calor de nuestros cuerpos, para, una vez superada la tiritera inicial, volver al agua, ahora con el cuerpo más listo, disfrutándola mucho más, muy fría pero soportable. Si Schwarzenegger hubiera estado en Sot de Chera, la peli “Predator” hubiera terminado en cinco minutos, el bicho detector del calor humano hubiera quedado ciego desde el principio, cual británicos en Magaluf.

Fueron quince minutos de baño que nos dejaron como nuevos y nos sirvieron para dirigirnos al plato fuerte del día, el almuerzo. Fue en un lugar a las afueras del pueblo, en una terraza fantástica, muy fresca, con una buena sombra y el rumor continuo del agua. También ayudó a mi buena impresión el bocata de tortilla de patatas con panceta, muy light y digestivo, la ocasión lo merecía. 

Fueron cuarenta minutos para reponer fuerzas para la vuelta, que empieza a lo grande, deshaciendo la travesía del pueblo en constante subida que no hace sino empeorar cuando sales, cogiendo un ascenso de unos tres kilómetros que se inicia por una buena rampa cementada y un calor que comienza a dejarse notar. Es lo que tienen las rampas de cemento, facilitan la dura subida a cambio de ir asándote a fuego lento como un chuletón.


Pasamos por el final de la trialera del guerrero de Sot y también por su inicio, deshaciendo un pequeño tramo del recorrido original. Desgraciadamente, mientras espero a Rafa justo donde se inicia la senda comentada, comienzo a escuchar motos, siete, de enduro, que vienen subiendo por la trialera, reventándola. 

Con razón está tan suelta, en cuatro días, como sigan subiendo por donde solo podemos bajar las bicis, tendremos que borrarla de nuestros GPS’s porque será impracticable, irán escarbando a golpe de puño porque les da igual, ellos podrán seguir pasando con sus caballos de motor y tacos enormes de sus ruedas, a nosotros que nos den, total, somos los que nos llevamos la fama de destructores…..

Profundamente triste me dejó aquello, retomando la ruta tras ellos, en un giro a la derecha que nos llevaba otra senda, volviendo a dejarlos atrás puesto que estaban reagrupando. 

Llegamos al inicio de una trialera que te avisa desde el inicio, empieza con una rampa muy estrecha, con mucha pendiente, suelta, con escalón final y curva de izquierdas, demasiadas cosas para mi corto entendimiento, me lo bajo a pié. Rafa se calza las protes, y se lo baja también a pié, al estilo Skullman, cómo te echamos de menos…..

Cuando volvíamos a montar para seguir la senda, volvemos a escuchar los motores, se bajan la rampa inicial clavando las traseras con esos tacos que son como nuestras ruedas completas y para abajo, dejando la senda totalmente llena de piedras, grandes, pequeñas y tierra suelta. A mí me da algo….

Retomamos nosotros, la verdad es que ya no voy bien, voy de bajón tras ver las motos, la senda es muy corta y está salpicada de pequeños tramos de subida donde hay que bajarse, antes de iniciar un corto tramo de bajada muy suelto que se inicia en una curva de derechas con una piedra enorme suelta en el centro, fruto del puño de los moteros. 

Supongo que no calculé bien y la toque con el cambio trasero porque, mientras bajo el tramo suelto, noto que la rueda trasera no gira, no pudiendo coger grip, una sensación muy extraña que me hace parar, tengo la pata del cambio entre los radios…..horror….afortunadamente no hay nada roto, la saco y vuelvo montar para, inmediatamente después, volver a las mismas. 

Rafa me grita desde abajo, ánimo que sí se puede, lo sé, pero con una pata de cambio trasero entre los radios es más difícil je,je,je. Bajo más piñones, termino la bajada y echamos un vistazo. Puedo seguir sin los tres piñones de arriba ni los tres de abajo, mi 2x10 se convierte en un 2x4. Al menos puedo continuar sin cambiar la patilla del cambio trasero. Solo quedan cuatro kilómetros para Chulilla y son descendentes.

Terminamos la senda, salimos a una pista por donde habíamos subido camino de Sot de Chera y la dejamos rápidamente a la derecha, por el barranco de la Falfiguera. Como pasa en esta zona, el inicio es complicado, con un tramo de unos quinientos metros con montones de piedras que se pueden ciclar de forma ocasional.

Termina en una subida con varios escalones en los que hay que ingeniárselas para subir a pie y que te deja en la base de una subida por escaleras a una pared donde hay pinturas rupestres, para quien las quiera ver, Rafa se acercó para echarles una foto con el zoom y retomar la ruta.
A partir de aquí, el terreno es completamente ciclable y muy divertido porque, tras una buena rampa inicial comienza una bajada que te deja en el mismo Chulilla. Se trata de una bajada poco técnica, con alguna curva cerrada pero sin escalones aunque con bastante piedra suelta. 

Aquí me lanzo un poco retomando las buenas sensaciones tras el encuentro con las motos y disfruto bastante de la bajada, terminando en una curva cerrada de derechas con una serie de escalones con los que hay que llevar mucho cuidado puesto que han puesto maderos redondos en los cantos y ha ido desapareciendo la tierra previa, por lo que hay que llevar cuidado en no meter la rueda antes del madero puesto que puedes salir por las orejas.

Llegamos abajo llenos de felicidad y sale la pregunta cuya contestación sabíamos de antemano…. ¿Buscamos un sitio donde bañarnos en Chulilla? Por supuesto…. la verdad es que se notaba mucho calor en el regreso, pensaba que era por ir encerrado en la montaña, ni idea teníamos de la temperatura que hacía, que subía de modo desesperado.

Preguntamos a una familia pero estaban como nosotros, buscando un sitio donde bañarse, por lo que remontamos la orilla del rio, más allá de la depuradora local, para coger agua limpia. Encontramos un lugar fantástico, figura como el Remanso de la Mulas en Google Earth, creo que Rafa tiene foto del cartelito y me sacará de dudas.

El lugar es paradisíaco, un remanso del rio con agua cristalina y limpia, tanto que ves incluso a los peces dando vueltas junto a ti. El enclave es espectacular, con la montaña a tu izquierda y todo verde a la derecha. Solo hay cinco o seis personas más junto a nosotros.


Tras un inicio titubeante y desconfiado por nuestra gélida experiencia en Sot de Chera, vemos que aquí el agua está fría pero fenomenal, te haces a ella rápidamente y se disfruta muchísimo. Solo una cosa echamos de menos, unas chanclas, y es que el suelo es de piedra, cantos rodados que no hacen daño pero que apenas te permiten ir de pie sin caerte al agua. 

Fue cómico ver a Rafa intentar salir del agua para pasarle su cámara a una chica para que nos hiciera una foto…..no he visto borracho a las siete de la mañana que dé tantos bandazos como él. 

Bastante tuve yo con meter dos litros y medio de agua, las herramientas habituales, un bañador y un paño de cocina como toalla en el Camelbak Lobo. No crean que no pensé en las chanclas pero los milagros solo ocurren en Lourdes y no hubo forma de meterlas en la mochila so pena de crujir las costuras.

Media hora estuvimos disfrutando del agua, nos fuimos porque ya era tarde, no fue por ganas, nos hubiéramos pasado el día allí. Pongo a Andrés por testigo que la próxima vez que volvamos, esconderemos una nevera llena de cervezas, refrescos y algún aperitivo por allí. En ese momento sabremos lo que es la felicidad completa!!!

Volvimos un segundo al coche para descargarnos un poco y volver a Chulilla a tomar una bebida bien fría en la plaza del pueblo con un poquito de sepia. Bebimos mucho y rápido, demasiado, a mi me quedó el estómago regular, el calor apretaba de lo lindo.

Pagamos, volvemos al coche y vemos que es terrible intentar entrar…..41 grados marca el termómetro, no bajó de 39 en el regreso, la Virgen !!! Con razón…
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Cargamos las bicis mientras dejamos el coche en marcha con el aire acondicionado puesto y volvemos a casa, no sin antes pasar primero por una gasolinera a por agua, sin cebada ni azúcar, porque teníamos las bocas como para encender cerillas y por L’Ollería después, para dejar a Rafa en su casa, agradeciéndole tan fantástica y tórrida mañana, soportada por una senda inicial como nunca he visto, buenas trialeras y dos baños espectaculares aunque no aptos para personas con problemas de corazón, no sea que no llegue a tiempo el del desfibrilador.

Dejamos pendiente para muy pronto la Bikerent, señores, veamos si encontramos fechas en octubre que será legendaria. Hagan apuestas, señores….
El perfil de la ruta.

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