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28/8/17

La Nucía

Com esta nit tinc que treballar hui volia alçar-me matí i pegar una volta amb la moto. Però quan ha sonat el despertador.... l'he parat i he pegat mitja volta. A les 9'00 del matí m'he alçat i després d'anar al bar a fer-me un cafè he començat.
Baixe cap a Montaverner i puge cap a Atzeneta, baixe el Port d'Albaida i cap a Benilloba, Confrides, Benifato i La Nucía.


Continue cap a Polop, Callosa d'En Sarrià i puge cap a Tàrbena. Baixe el Coll de Rates cap a Parcent, Sagra, Pego, Oliva, la Font d'En Carrós i per l'autovia fins a casa.


27/8/17

Cumbre del Sol. La Vuelta'17

Hui una altra ruta en la bici per a vorer La Vuelta en la etapa que finalitzava a la Cumbre del Sol a Benitatxell. Amb la fenómenal companyia de Carlos i la seua crònica.... clar.
De nuevo aprovechamos Rafa y yo la excusa de la Vuelta a España para realizar otra ruta juntos, quedando a las 9:00 en Benitatxell puesto que son las fiesta de l’Ollería y Rafa necesita un poquito más de tiempo de descanso porque, además, había estado malo durante la semana. Bueno eso dijo, seguro que si investigo por el Facebook encontramos fotos suyas vestido de moro y con un cubata en la mayo a las tantas.
Una vez en las bicis, lo primero que hacemos es buscar un bar para tomarnos un cafetito, en mi caso un bombón al 50 % de café, la cucharita casi queda de pié entre tanta leche condensada, a mí me encantó, me pierde el dulce y debe estar barato.
Con tranquilidad iniciamos la ruta, en dirección a las urbanizaciones de Xàbia, dejando la Cumbre del Sol a nuestra derecha, que visitaremos al final. Recorremos más de diez kilómetros por carreteras locales, de escaso tráfico a estas horas, que visitan un rosario de urbanizaciones hasta llegar a la costa, aprovechando para comprobar que el parque móvil de la zona está invadido por coches alemanes de alta gama, la Merkel se sentiría como en casa.
Una vez comienzan las vistas de la costa, en el Portixol, hacemos la primera parada antes de internarnos en una corta trialera que baja a la Cala Barraca.

Aprovechamos para hacer unas fotos y, cuando íbamos a ponernos las protes, observamos que hay cartel que advierte a los ciclistas, no dejan pasar. Nos da bajón, dejo las protes en la mochila y decidimos bajar pero muy despacio. Supongo que es una zona donde mucha gente baja a la playa y alguna vez toparían con algún biker engorilado de más. Suelen pagar justos por pecadores.
Bajamos muy despacio, la trialera es sencilla, echando pie a tierra al encontrarnos a unos senderistas que subían y en unas escaleras a las que se le veía agujero tras el escalón que no daba confianza.
Tras esta pequeña decepción llegamos a la Cala Barraca donde ya hay gente bañándose, y eso que está nublado. Realizamos las fotos de rigor y reanudamos la marcha por costarrón impresionante por asfalto entre chalets de playa, alguno de los cuales debe tener un precio superior a lo que yo pueda ganar en toda mi vida y en la otra.
Salimos a la carretera que lleva a la Cala Granadella para abandonarla rápidamente por otra urbanización hasta que, finalmente, llegamos a un mirador que recordé de la ruta de hace dos años, con Pedro y sus “Abocaetes”. Está bastante abandonado, la hierba está invadiéndolo.

La tristeza nos invadió al asomarnos y ver que todo lo que tenemos por delante está quemado. El año pasado un incendio arrasó con buena parte de la vegetación y se ve todo muy desolado. A lo largo del día vimos que algo va rebrotando, sobre todo las palmeras, pero quedan muchísimos años por delante para que el paraje quede recuperado, a no ser que aprovechen para urbanizar lo poco que queda.
Al retomar la marcha, le indico a Rafa de continuar por una senda distinta a la que hicimos hace dos años, la he visto en el Google Earth, en algún track de Wikiloc y promete. Resulta ser muy corta, pero estrechita y divertida, creo que mejor que la inicialmente prevista, que no dejaba de ser una pista.
Salimos a ella y superamos varios rampones fuertes por un terreno muy suelto que Rafa sufre un poco por la acumulación del esfuerzo de ayer, la enfermedad de la semana y las escasas horas de sueño, por la causa que fuera. Ni todo eso pudo con el bocairentino.
Dejamos la pista en un giro a la izquierda para ir hacia rampa hormigonada que todos recordábamos, corta pero con un porcentaje de narices. La inicias bajando hasta el fondo del barranco por el que volvimos hace dos años tras prolongado pateo, para subir en una pendiente criminal que recuerda mucho a la hormigonada de Beneixama.
Subimos con tranquilidad y seguimos por la derecha, todavía pisteando por terreno algo arenoso y que se encamina hacia la Cumbre del Sol, seguimos cogiendo rampas cortas aisladas que van machacando a Rafa. El suelo está lleno de boñigas de caballo que sorteo casi sin mirar y dando saltos con la destreza adquirida en la Transalpina con el excremento vacuno.
A las faldas de una urbanización que se encuentra bajo la Cumbre del Sol, se inicia corta trialera a la izquierda, muy técnica, por lo que decidimos ponernos la protes. El inicio es complicado porque apenas tiene pendiente y la senda se ha llenado de piedras de cierto tamaño, por lo que es complejo coger la suficiente velocidad para ir pasando obstáculos sin quedarte encallado en ninguno. Lo voy pasando poco a poco pero bien.
El problema llega cuando alcanzas una serie de zetas, muy cerradas, que no puedo pasar porque me falta la técnica necesaria para hacer los “endos”, o la técnica eslovaca que llaman otros, es decir, clavar de delante y girar levantando la trasera. Tendré que practicarlos porque tuve que bajarme en tres ocasiones para superarlas. Pongo a Aaron Gwin por testigo que alguna vez lo conseguiré !!!
Cojo la cámara una vez abajo pero Rafa viene pateando y sin intención de subirse, se nota que no está en plenitud. Una vez llegado al fondo, la senda es ciclable hasta salir de nuevo a un corto tramo de carretera donde hay una parcela con un montón de caballos, dando explicación a tanto excremento visto.
Dejamos pronto la carretera por pista sencilla a la izquierda y que pronto se pone descendente hasta la entrada de la trialera que baja a Cala Granadella, que recordábamos muy divertida. Nuevamente con las protes iniciamos la marcha y la tenemos que parar inmediatamente, hay un reguero tremendo que se ha llevado la senda.
Me preocupé un poco porque, tal y como estaba, la pateada iba a ser monumental pero, afortunadamente, pronto deja la senda y se puede ciclar, aunque a duras penas porque la senda está fatal y parece más de trial que otra cosa, has de ir poco a poco, superando obstáculos uno tras otro, buscándote la trazada por donde puedas.
Me suelen gustar este tipo de sendas pero es muy triste encontrártela así, la erosión posterior al incendio lo ha reventado todo, estoy seguro que por ahí ya no pasan bicis.
Paro en una curva para mostrarle a Rafa la trazada buena pero veo que viene caminando, está como yo, un poco desolado por cómo está todo, quemado y con la senda reventada. Paso este tramo de escasa ciclabilidad y vuelvo a montar, ahora sí hasta finalizar la senda, el final se hace un poco mejor, Rafa también monta.
Y todo hasta salir al barranco que baja a la Cala Granadella, que vuelve a estar totalmente reventado, no hay senda, es todo piedra arrastrada y hemos de ir alternando tramos apenas ciclables con otros donde no es posible. Bueno, igual salta Rubén y nos dice que el 99 % es ciclable pero ya sabemos que suele ser muy optimista en estos cálculos y tiene una pasmosa habilidad para superar obstáculos. Figúrense cómo estará aquello de roto que ninguno de los dos recordábamos el tramo y era el GPS quien nos tenía que sacar de dudas.
Finalmente llegamos a la Cala, donde vino lo mejor del día, el baño en sus fantásticas aguas. El día no estaba caluroso pero la humedad era muy alta y estábamos completamente sudados. Nos cambiamos tras unos arbustos, dejamos la ropa sobre las bicis para que se fuera secando, nos vamos al agua y veo mi error, la playa es de cantos rodados y no me he traído chanclas, Rafa ha sido más listo….esto puede ser como en el Lago di Garda, 2ª parte.

Vamos a la orilla, con cuidado en mi caso, tratando de evitar los cantos rodados más grandes y veo que para llegar al agua, hay que bajar por una pendiente de la que me acordé mucho al salir.
Nos bañamos durante un buen rato, el agua estaba fenomenal y disfrutamos del momento, poco habitual en nuestras rutas. Lo bueno llegó al intentar salir de allí, remontando la cuesta hasta la playa….¿Es que podía?....entre el daño que me hacían las piedras en la planta de mis pies y que más que remontar, lo que hacía era mover las piedras para atrás, acabé saliendo a cuatro patas y como pude, casi arrastrándome, en una estampa muy cómica que espero no haya grabado nadie y, así, poder salvaguardar mi honor, si alguna vez tuve…
Tras mucho esfuerzo y risas, logré salir del agujero en el que se encuentra la playa y, con los pies doloridos, llegar a las bicis, donde nos secamos un poco y nos fuimos a disfrutar del segundo gran momento del día…..el bocata !!!
Íbamos un poco recelosos de la experiencia de hace dos años, donde nos pegaron una monumental clavada en uno de los bares de allí, mientras la alegre camarera nos recordaba, con una sonrisa maliciosa en la boca y la factura en la mano, que estábamos en la Cala Granadella.
Volvimos a ver al bar e incluso a la camarera, deseándoles suerte en su caza de turistas pringaos, nosotros ya tuvimos suficiente con la primera vez, por lo que fuimos a otro en el que se veían unas bicis a las afueras, estampa tranquilizadora como la de encontrar camiones en el parking de un bar de carretera. Eso sí, fíjense en el color de las luces.
Entramos y nos zampamos unos espectaculares bocatas de calamaret, disfrutados al aire libre, con la playa al fondo y al precio habitual. Pocas veces he almorzado tan a gusto como ese día, qué bueno estaba el bocata.

Tras el relajado almuerzo, cogemos la ropa de la bici para volver al bar y cambiarnos en los aseos mientras nos tomamos un cafelito, tras el cual reiniciamos la marcha puesto que nos queda el retorno a Benitatxell aunque es mucho más corto que la ida.
Iniciamos la vuelta por carretera, viendo senda paralela que visitaremos en próxima ocasión, hasta coger barranco a la izquierda, ciclable en su inicio pero de infaustos recuerdos dos años atrás cuando Pedro, en un salto de fe en el Google Earth, trató de seguir el fondo del barranco encontrándonos con la amarga sorpresa de que no era ciclable, por lo que tuvimos que patear, arañarnos mucho y, encima, Rafa dejó una rodillera enganchada en unas zarzas que solo pudimos recuperar unas horas después. Es lo que tiene diseñar una ruta, suele salir bien pero a costa de algún experimento fallido, el único que no falla es el que no inventa nada.
En esta ocasión, evitamos el tramo por zona de bajada, por lo que se hizo evitable un porteo al estilo “Platillao” en l’Ollería, muy empinado pero mucho más corto. Lo pasé sin despeinarme por lo entrenado que vengo de los Alpes, por menos de media hora ya casi ni me pongo. Finalmente, acabamos saliendo a una torre eléctrica a partir de la cual ya se podía ciclar tranquilamente hasta volver a salir a la cementada por la que pasamos al principio, aunque ahora en sentido contrario.
Seguimos, ya en dirección de vuelta a Benitatxell, siguiendo el track hasta entrada en senda a la derecha donde, sospechosamente, hay pintada una cruz con las pinturas de PR. Decidimos seguir el track y pronto descubrimos el motivo del corte, la senda está invadida de pinos quemados y por el suelo, el paisaje es desolador, de echarse a llorar. Se llega a perder la senda.
Nos vemos obligados a bajar de la bici y pasar campo a través por donde podemos, esquivando troncos y ramas, tratando de no engancharnos con nada, costó lo suyo pero lo conseguimos aunque fuera acabando tiznados de negro ante la atónita mirada de unos senderistas que por allí pasaban.
A partir de ahí, lo que tenía que ser un desplazamiento cómodo por pista paralela a la carretera, se convirtió en un “pasa por donde puedas” donde llegamos a plantearnos si valía la pena seguir así.

Menos mal que al fondo se volvía a ver el bosque que, aunque tenía los árboles parcialmente quemados, al menos seguían en pie y se podía pasar. Tras atravesar este triste tramo, giramos a la derecha y descendemos en dirección a la carretera, cogiendo nuevo giro a la derecha que nos vuelve a internar en el bosque pero donde, afortunadamente, las llamas no llegaron y pudimos disfrutar de un precioso tramo de senda descendente, bonito de verdad.
Acabamos saliendo a la carretera y volvimos por ella a Benitatxell, que nos recibió con un par de fuertes rampas que acabaron de agotar las justitas fuerzas de Rafa, pasando por los coches a quitar peso a nuestras mochilas (protes, toallas, bañadores….) y poner rumbo a la Cumbre del Sol para ver el final de la etapa. Me confesaría Rafa más tarde que, de haber surgido la posibilidad, con mucho gusto hubiera vuelto a l’Ollería, dejando la Vuelta Ciclista a España para verla por la tele.
Como no la hubo, pasamos por la cafetería donde habíamos desayunado a coger agua fresca con la que esperar a los ciclistas y, lo que en un principio iba a ser una botella para compartir, se convirtió en dos botes de Aquarius por cabeza y una botella para cada uno. Así de bien entraba el líquido fresquito en nuestros acalorados cuerpos. Por la tele pudimos ver que la carrera todavía estaba saliendo de Villajoyosa, con Benidorm al fondo, teníamos tiempo.
Afrontamos con tranquilidad el ascenso a la Cumbre del Sol, las rampas son fuertes pero no son problemáticas para los desarrollos de montaña, además, el asfalto hace más sencilla la ascensión, mucho más tras el descanso para reponer líquidos. Rafa está muy recuperado e incluso me pide darle un puntito más de velocidad a la subida.
Llegamos a un cruce por donde bajará la carrera en su primera ascensión, donde hay una zona de sombra y césped envidiable que nos invita a tirarnos un rato y esperar el primer paso de los ciclistas. Esperamos fresquitos y a gusto a los participantes, a los que animamos sin parar en su meteórico paso; era flipante ver cómo tomaban la curva donde estábamos situados, a una velocidad de vértigo sobre un neumático de risa.

Pasada la primera vuelta, remontamos con las bicis para situarnos más arriba, más próximos al final del etapa, encontrando un lugar donde dejar las bicis y subir a pie por la montaña para coger un lugar en alto, puesto que ya no era posible situarse junto a la carretera por estar llena de gente.
Llegamos al lugar desde donde vimos la carrera dos años atrás pero comprobamos que todavía podíamos situarnos mucho mejor, por lo que aprovechamos la oportunidad colocándonos en una zona donde controlábamos una bonita curva de herradura y una fuerte rampa posterior, todo dentro de la zona vallada, en el último kilómetro a meta.

Tras un rato esperando, tranquilamente sentados, con buena temperatura y entretenidos por el buen ambiente, pasó la caravana publicitaria con el conductor del Lamborghini disfrutando como un enano del cochazo, que seguro que no era suyo por la forma de llevarlo. Más adelante llegaría la carrera, encabezada por los gallos, que se dieron cera pero un poquito más adelante.

Disfrutamos viendo pasar al resto del pelotón, con algún ciclista exaltado, animando al personal, hasta que, finalmente, decidimos poner punto final y volver a los coches, a los que llegamos en un santiamén, adelantando a varios automóviles en la bajada.
Ya en nuestros vehículos, y mientras recogíamos las cosas y montábamos los porta-bicis, se me acerca Rafa con una botella de agua fría. Resulta que se había traído de l’Ollería una nevera con hielo solo para encontrarse con una botella de agua fresca al final del día. Si hubiera sido del Madrid le hubiera cantado aquello del “cómo no te voy a quereeeerrrr….”
Tras disfrutar del trago, pusimos punto y final a este fin de semana de ciclismo, tanto de montaña como de carretera, deseando, eso sí, que la próxima vez solo pongan un final de etapa en Alicante por fin de semana, que dos seguidos son bastante exigentes, sobre todo con el bono-bici, que quedó muy churrascado.

26/8/17

Xorret de Catí. La Vuelta'17

Hui rutaka per Castalla per a vorer el final d'etapa de la Vuelta a Xorret de Catí. Com no.... amb la fenomenal crònica de Carlos....
Un mes hacía ya del abandono de mis queridas piedras alicantinas y pensando qué hacer, me comenta Rafa de ir a ver el final de la Vuelta a España en el Xorret de Catí, aprovechando para hacer Morro Gros, Rabosa y el DH de Castalla….la respuesta fue obvia: “Yijaaaaa”. Lo sé, soy facilón pero es que Rafa me tiene conquistado.
Salimos a las ocho de Castalla, iniciando un lento ascenso por carretera primero donde las pilas de mi GPS dicen “basta”, también las que llevaba de repuesto. Tres juegos llevaba, llegué a casa con dos, si alguien necesita unas pilas recargables que se pase por allí que un par debió quedar en el suelo, haciendo compañía a mi móvil de Beneixama. Soy el Messi de los despistes.
Tras reanudar sin mi GPS, afortunadamente Rafa también lleva el track, entramos en pista durante unos tranquilos kilómetros que se interrumpen repentinamente al coger senda a la izquierda que te lleva a la cumbre del Morro Gros.
La senda es corta pero dura, dura, y muy técnica, aprovechando la forma física que traigo de la Transalpina para subir bastante sobre dos ruedas, un 80 % aproximadamente, siendo inevitable algún pateo. Llegué arriba bastante agotado puesto que te exige un montón. Rafa se la tuvo que patear prácticamente entera.
Una vez arriba, cogemos otra senda a la derecha, estrecha y plana, con mucha piedra, de esas montañeras, muy divertida. Existe la alternativa de subir por pista más fácil pero te pierdes este tramo de senda….de todos modos, a Rafa me parece que no le importaría probar por lo fácil y mucho menos a sus pies.
La senda enlaza con la subida “fácil” y acabamos llegando al hiper-mojón, del cual desconocemos la causa de tan desproporcionado tamaño aunque Rafa dejó caer que igual hay algún fiambre dentro, como hacía la mafia neoyorkina al rellenar las estructuras de los edificios en construcción de pobres desgraciados. No quiero saber de dónde sacaría esas ideas pero, a partir de entonces, le reí todos sus chistes con ganas inusitadas, por si las moscas.

Nos calzamos las protes y comienza lo mejor, el descenso del Morro Gros, la que para mí es la bajada más espectacular de toda la provincia, cada vez estoy más convencido de ello, más enamorado de ella, a empujones te voy a llevar, Chemari !!!
La primera parte es la más técnica, transcurre por senda estrecha con algunos pasos delicados sobre roca que cae de lado, aunque afortunadamente el grip es tremendo y el neumático aguanta inexplicablemente bien. Una pasada !!!
La segunda parte es un cresteo en pendiente brutal sobre una tremenda losa de piedra, salpicada de rocas sueltas que debes evitar para no llevarte un susto mientras buscas la trazada, generalmente fácil excepto un tramo donde se hace complicado encontrarla; hoy fue la primera vez, resultó cierto que a la tercera va la vencida.


Para que te hagas una idea, Chemari, es como el Castellar pero el doble de largo, de empinado y sobre un trazado más sucio ¿No es emocionante? Imagínate la parte final del Santino pero sobre losa, ahí la pendiente se vuelve adrenalíticamente bestia, rezando para que no te fallen los frenos porque alcanzarías la velocidad de la luz en cincuenta metros…si a Marty McFly le hubiera fallado el Delorean, solo hubiera necesitado dejarlo correr sin frenos por el Morro Gros para coger velocidad suficiente y viajar en el tiempo.
Disfrutamos la bajada como enanos, haciendo relevos para irnos foteando, salimos de revista, ahí no se pueden hacer fotos malas, acabando con unas caras de éxtasis total y un atronador “Yijaaaa!!!!” que retumbó en toda la comarca.
Tras tomar un poco de aire y recuperarnos de las emociones vividas, reanudamos la ruta hacia Rabosa, a través de los conocidos y divertidos toboganes, pasar al otro lado de la carretera, y seguir sobre pista que, a la altura de unas ruinas, abandonas por la izquierda para entrar en una preciosa senda que remonta el barranco del Badallet hasta los pies del Pantanet.

Atravesamos el barranco sobre una preciosa losa, seguimos sobre senda y finalizamos en la carretera que sube a Rabosa y el Xorret, justo donde finalizan los buggies. La ruta es un espectáculo. Ya se ven guardias civiles en el cruce y muchos ciclistas, se nota el ambiente de la Vuelta.
Remontamos por asfalto hasta coger la pista que te lleva a la ermita pero que dejamos en senda a la derecha para llegar a Rabosa por los celebérrimos Clavos de Cristo roteros, tan divertidos como siempre, no se puede ir a Rabosa sin pasar por allí, pecado mortal. Supongo que algo menos se divertirían dos de los tres bikers que nos preguntaron por Rabosa al inicio de la senda, que ya patearon el tramo inicial antes de iniciar los Clavos, al tercero se le veía aburrido de tanto esperar.
También debería estar castigado con pena capital no almorzar en Rabosa dado el nivel de las viandas tomadas. En nuestro caso, pese a ser unos bikers “old school” (¡Qué bien se disimula la edad con el inglés!), decidimos incorporarnos a la corriente que actualmente predomina en el MTB optando por un monoplato, y ya que nos poníamos, bien grande, al menos de treinta y cuatro dientes, nos veíamos con fuerzas suficientes para moverlo.


Pecamos de optimistas y nos vimos apurados para poder con él, venía cargado con huevo y patatas fritas, con ajos, pimientos verdes, butifarra, salchicha blanca, roja, lomo y panceta. Al final resultó cierto lo que dicen, que el desarrollo del monoplato es más duro. También dicen que acabas acostumbrándote, será cuestión de seguir entrenando, forma parte del sacrificio ciclista.
Tras cargar las pilas de energía y colesterol por igual, reanudamos la marcha hacia el Xorret de Catí, esta vez por el barranc del Badallet, para lo cual hicimos un corto descenso por asfalto que aprovechamos para saludar al Muerto al pasar, esperando visitarlo en otra ocasión más propicia.
Alcanzamos la entrada al barranco con expectación, puesto que Rafa no lo conocía, y tras un comienzo con un par de cortos pateos, alcanzamos la parte más divertida, el cabalgamiento sobre piedras en lecho de barranco, muy reventado en esta ocasión pero igualmente entretenido, algo menos para Rafa, al que se le están empachando las piedras y tiene que caminar más de lo previsto, pasando mucha calor por lo avanzado de la mañana y la inexistencia de viento.

Como remedio a la situación, el tratamiento a seguir será tomarse una ruta barranquera ilicitana mensual, durante los meses que sean necesarios, para adquirir soltura en este tipo de terreno. Ya comprobará el afectado que no le harán falta muchos aunque igual los prolonga innecesariamente por el consiguiente almuerzo final en el Simón, donde también se puede optar por el monoplato y aprovechar el viaje para entrenar las dos técnicas por igual, la de conducción y la de digestión.
Una vez la senda va cogiendo altura y saliendo del barranco, se hace más ciclable y el viento comienza a circular, por lo que Rafa se recupera rápidamente para caer pasmado de nuevo, al ver una rotonda en mitad de una senda…..no se rían, tengo foto, existe de verdad, la especulación urbanística llegó a límites insospechados en la zona….
Alcanzamos la antigua Casa del Administrador, ya inexistente, y salimos a la pista que te lleva al hotel de Xorret de Catí, observando las vallas publicitarias de la Vuelta Ciclista a España al llegar al asfalto, aunque dado el calor que hacía y el esfuerzo realizado, urge buscar una fuente con agua, que encontramos a nuestra derecha.
Rellenamos las mochilas pero rápidamente comprobamos que el agua sabe mucho a acequia, por lo que dejamos de beberla y solo aprovechamos para refrescarnos, que ya estaba bien.
Le dimos la vuelta al hotel, visitamos cómo no la estatua del “Chava” Jiménez, que homenajea a los sucesivos ganadores de etapa, visitamos la Meta, que no dejaban cruzar, el stand de Costa Blanca y decidimos subir a la cima del Xorret de Catí, previo paso por el refugio y su zona recreativa, donde solo pudimos adquirir botellas de agua pequeñas y botes de Pepsi, todo caliente, de tanto ciclista sediento que había en el lugar, que no dejaba enfriar la bebida. Menos mal que cubitos sí tenían y pudimos echar unos cuantos al Camel, que afortunadamente aguantó a buena temperatura hasta el final.

Retomamos el camino a la cima, siendo adelantados por algunos carreteros emocionados, alguno de los cuales flaqueaba un poco más adelante. Al final, cansado de ser superado, pegué un tirón y recuperé posiciones ante la estupefacta mirada de los agotados compañeros. Seremos de montaña pero también tenemos orgullo y supongo que la Transalpina también ayudó lo suyo.
Realizamos foto en el Gran Premio de la Montaña y decidimos bajar hasta la entrada al DH de Castalla para ver, desde allí, el final de la etapa. Tuvimos suerte al encontrar un lugar en alto y a la sombra sobre el que pasar las dos horas que todavía quedaban hasta que llegara la carrera.
El tiempo fue pasando rápidamente, ayudado por el paso de la caravana ciclista, cuyo presupuesto está por las nubes, existiendo anunciantes con Lamborghinis sin miedo a quemar un embrague que, total, en un coche de ese calibre seguro que es barato cambiar.

Recibimos la visita del hermano de Rafa, que se encontraba por allí, venía de ver pasar la carrera a todo trapo por Biar y le dio tiempo a llegar para ver el final de etapa. Conforme se fue acercando la hora, más gente llegaba a nuestro mirador, con la alegre sorpresa de ser ilicitanos en su mayoría, varios de ellos conocidos, incluso Quique, el hermano de Raúl, el transalpino.
Bonito detalle el que tuvo Viator, que había montado un tenderete frente de nosotros, con bocatas, bebidas y cafés para sus amiguetes. Se pasaron a saludar y, al ver mi traje de “Los Mataos”, realizado por ellos, nos invitaron a tomar un café y me dijeron que Domingo se ha pasado ya al lado eléctrico del MTB….¿Tú también, hijo mío?
Comenzaron a sonar los helicópteros, se intensificó el paso de guardias civiles motorizados y, al fin, llegó la carrera, encabezada por los escapados de donde salió el ganador de la etapa. Más atrás llegó el grupo de la General, en el que figuraban Alberto Contador y Chris Froome, subiendo a una velocidad que no daba crédito para la subida que llevaban en las piernas y las rampas que afrontaban. Tras pasar los importantes, cogí la cámara y saqué alguna foto para dejar constancia gráfica de que allí estuve.

Una vez pasado el coche escoba, volvimos a Castalla por siempre divertido DH, que hicimos del tirón. No es difícil, solo tiene un tramo técnico en su inicio y otro complicado al final, que dejé pasar por la fuerte pendiente, el desconocimiento de la bajada y, sobre todo, lo suelto del terreno. Ya tengo pensada la trazada para la próxima vez, solo falta el valor para realizarla en cuanto llegue la ocasión.
Una vez finalizado, en lugar de seguir el track de la última vez, que se metía por senda cerrada e intransitable, decidimos seguir hacía abajo por una pista hasta ver a dónde nos llevaba. Resultó ser otro callejón sin salida que nos obligó a volver al track pateando y campo a través. Aventuras en MTB, por eso nos gusta esto.

Una vez en el track, seguimos la senda como buenamente pudimos, mucho mejor que la última vez, y acabamos en la carretera que lleva a Castalla, por la que bajamos adelantando a la caravana de coches y peatones que bajaba de ver el final de etapa.
Llegamos a los coches y nos despedimos hasta el día siguiente, puesto que mi plan inicial para el domingo se vino abajo por asuntos familiares ajenos y Rafa quería ver el final de etapa en Benitatxell, primeramente previsto en moto, en bici una vez me ofrecí a acompañarle.
Ací la resta de fotos. https://www.facebook.com/rafel.vidaltipotane/media_set?set=a.10155428754041138.1073741905.560231137&type=3

23/8/17

Vilallonga-Almisserà

Hui ruta en bici. M'alce a les 7'00, però entre pitos i flautes comence a pedalejar a les 7'40. Un poc mes tard del previst però tampoc molt. Agarre la via de servei i baixe fins Montaverner, continue per ella fins arribar a Rafol de Salem. Als peus del Benicadell, tinc que passar a l'altre costat.

Vaig pujant tranquil·lament i baixen dos ciclistes i el que va davant em pega un crit..... OSTI!!!!! es el meu germà Raul, si no em pega el crit no el reconec jajajajaja. Continue pujant fins arribar a la pista forestal. Ja tenia ganes.... estaven eixint-me granet de tant d'agsfalt.

La pujada no es massa forta, però com ja porte un ratet pujant ho agarre amb calma. Arribe al sostre de la ruta i comença la baixada per camí formigonat fins arribar a Beniarrés. Faig un tros de carretera i no passe pel primer túnel fins agarrar la Via Verda del Serpis i continuar cap a l'Orxa.

Continue per la via verda, fan ganes de banyar-se.

Fins que arribe al segon túnel, el primer per a mi i pose les llums.

Jo es que soc del "lado oscuro" però també veig "la llum al final del túnel" jajajajajaja

Es un tram molt bonic, dona igual les voltes que passes.

Baixe fins el riu.... he estat apunt de parar a banyar-me però al final he continuat. Ara toca la pujada fins la Cantera i posterior baixada fins la Font de la Reprimala on hi havia un cotxe parat al mig del camí... jo algun dia també vull ser el puto amo de algo.
Damunt per la via,m'he creuat amb un cotxe que anava a tota hòstia alçant molta polseguera, un altre puto amo. Si vol anar al Paris-Dakar que vaja però una via verda per on va gent amb bici i caminant no crec que siga el millor lloc per anar a eixa velocitat. Uns quilòmetres mes i arribe al bar, ja porte 47 km. Però ara a esmorzar. Brascada.... boníssim!!!!!!

L'entrepà, cacaus, olives, dos coca-coles i cafè 6€. Damunt també m'ha posat gel al camel per a tindre l'aigua fresca, no està gens malament. El problema ha sigut al pujar a la bici.... em feien un mal descomunal les cames, he estat apunt de parar. Continue per la via verda i veig este curiós espanta-ocells... quin sacrifici que ha fet el tio!!!!! jajajajaja

Arribe a Potries i està el Senyor Pirotècnic preparant la mascletà.

Continue fins arribar a Beniflà i agarre el Camí Reial de Xàtiva per a creuar el Riu Vernissa i agarrar el Camí Vell del Convent.

Fins arribar al Monestir de Sant Jeroni de Cotalba, està tancat.

Continue cap a Rótova.

Després de passar el poble, agarre el Camí de Borró i ve la part mes bonica de la ruta. Vaig una estona pel costat del riu i creuant-lo varies vegades.

Fins que agarre el Camí de la Solana i arribe a Almisserà. segon avituallament. Li demane un Aquarius i una botella gran, em diu que gran no en te i em dona una de xicoteta....

Quan ha vist que anava a tirar-la dins del camel em diu.... Xé si vols t'omplic la bolsa del serpentí que està fresca. Home.... pos si... moltes gràcies. Em bec les dos i amb el camel ple continue cap a Llocnou de Sant Jeroni on comença una altra pujada forta.... i damunt amb molta calor. Les cames ja van millor.
Passe la fàbrica de Verni-Pres i comença la baixada cap al riu.... on va eixe tio???? Quan m'ha vist fent-li la foto a pegat mitja volta.... Puto GPS!!!!! jajajajaja

Si no haguera estat jo no se si haguera creuat el riu.... el cementeri està ple de valents. Jo he anat per la dreta i a la meitat he creuat a l'esquerre, no hi havien ni tres dits per on he passat jo però el cotxe si que s'haguera estacat. Continue pel Camí Reial de Gandia i quan arribe a la carretera que va a Benicolet torna a baixar el mateix cotxe..... està mes perdut que una persona honrada en el PP.
Continue a la marxeta, fa mooooooooooolta calor i la pujada cap a 4 Camins l'agarre amb molta calma. Arribe a la Pobla del Duc i son les 14'10. Vaig a fer-me un altre refresquet.

Encara em queda aigua al camel i no està "massa" calenta. També he estat apunt de parar al Riu Missena per a banyar-me però es veu l'aigua un poc estancada i hi ha molt de "seno". Al poc arribe a la fita dels 2.000 km anuals.

L'any passat en vaig fer 2.100, enguany encara queden dies d'agost, setembre, octubre, novembre i desembre amb els seus dies de vacances.... GUAY!!!!!!!
Arribe a Montaverner i per la via de servei cap a l'Ecoparc fins arribar a casa a les 15'15 i 94 km. Buffffffffff.... molta calor i molt de cansament però content. Ací la resta de fotos https://www.facebook.com/rafel.vidaltipotane/media_set?set=a.10155419507276138.1073741904.560231137&type=3&uploaded=29&sw_fnr_id=3931694623&fnr_t=0     El perfil de la ruta.

22/8/17

Cazorla

Ahir va tocar fer un altre Super-rutó en moto, però esta vegada amb la gent de Bocairent. Toca matinar perquè hem quedat a les 6'15 per a fer-se el cafè. Vaig a posar gasolina i a les 5'50 em pose en marxa cap a Bocairent. Som 12 persones en 11 motos. Després del cafenet de rigor ens posem en marxa cap a Villena, Yecla i Jumilla. Abans d'arribar a Hellín ens adelanta a tots mes a una furgoneta que anava davant un cotxe en ratlla continua, curva cap a la dreta i un tractor de cara.... si haguera passat alguna cosa jo l'haguera rematat.
Ens desviem cap a Isso i després cap a Elche de la Sierra, abans d'arribar pare per a fer una necessitat fisiológica perquè fins Riopar no arribe. Arribant a Elche de la Sierra agarre al grup. Arribem a Riópar un poc gelats perquè hem pillat algo de boira. Encara es prompte, son les 9'00 però mentre repostem tots decidim aprofitar per esmorzar.


Manolo i la seua dona se'n tornen després d'esmorzar, nosaltres continuem cap a Siles ja a la província de Jaén. Abans d'arribar a Hornos ens desviem dos vegades.... la primera no massa bé i la segona ja per fer la part mes bonica de tota la ruta, anem vorejant l'Embassament del Tranco.

Parem per reagrupar-nos i llevar-se pells de damunt, comença a fer una calor "que te torras"

Creuem el Riu Guadalquivir però continuem vorejant l'Embassament. La carretera es estreta, sense ratlla divisoria, en algun tram en mal estat i amb prou de tràfic. Passa per varis poblets i varis campings. Arribem a un Mirador del Riu Guadalquivir que hem anat vorejant.

Des d'allà baix em pujat. Resulta que açó es el Mirador de las Palomas.... del Puerto de las Palomas..... però no el bó, el de Grazalema.... llàstima!!!

Baixem i passem per Burunchel i La Iruela que també te una visita encara que nosaltres no hem parat per arribar a Cazorla que està al costat. Estem pegant voltes per buscar lloc i poder aparcar totes les motos juntes.... res.... que no trobem lloc.... mes voltes buscant aparcament.... a fer la má!!!! al parking. Primera parada.

Ha arribat el moment clau.... son les 14'00 hores. Demanem una altra cervesa amb tapa o busquem lloc per dinar???? decidim pegar una passejada i buscar lloc per dinar.

Arribem a una placeta molt xula i entrem a un bar per a dinar. De primer Rin Ran.... Rin Ran???? que es això??? creïlles, ou, ceba, bacallà, pimentons rojos, olives.... Boníssim!!!

De segon solomillo.... molt tendre.

Beguda, gelats i cafès..... 12 €. Molt bona elecció, si torne ja se a quin bar anar.

Es hora de tornar a possar-se en marxa, fa calor i no apetix gens però estem lluny. Comencem a pujar el port cap a Quesada, cada vegada fa mes calor. Baixem cap a Huesa, el calor es insuportable. 40º C son mooooooolts graus. Abans d'arribar a Pozo Alcón parem a una gasolinera per a refrescar-nos un poc i ja que estem ací reomplim els dipòsits encara que no fa falta. Continuem cap a l'Embassament d'El Portillo a Castril província de Granada, Fàtima (però no la de Portugal jajajaja), Huéscar, Puebla de Don Fabrica i les seues rectes interminables per tornar a entrar a la província de Múrcia. La temperatura ha baixat prou i els 31ºC ja no son tan sufocants. Voregem Calatrava de la Cruz i Calasparra i un poc abans d'arribar a Jumilla tornem a parar. Crec que ja ens feia mal el cul a tots!!!!!

Tornem a omplir els dipòsits. Avise que en arribar a Yecla jo em devie per anar cap a casa directe. Els altres continuen cap a Villena i Bocairent i jo cap a Caudete, la Font de la Figuera que ja no es passa per dins i un poc d'autovia per arribar a casa a les 9'20 i 728 km.

Fenomenal dia el que hem passat hui, llàstima de la calor que ens hem trobat per Quesada i Huesa. La resta tot fantàstic!!!!! El planol de la ruta.